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CADA INMIGRANTE HISPANO TIENE SU HISTORIA

Por En USA news

Ernesto Morales Alpízar: la voz que cruzó el mar

y encontró en la palabra su patria

Cada historia de inmigración guarda un universo de desafíos, pérdidas y nuevos comienzos. En el caso de Ernesto Morales Alpízar, su vida es testimonio de cómo el arte, la lectura y la perseverancia pueden sostener a un ser humano incluso en los momentos más inciertos.

Nacido en Bejucal/Rincón, en La Habana, Cuba, Morales Alpízar llegó a Tampa, Florida, en 1980, acompañado de su padre, su esposa y sus hijos. Su salida de la isla no fue una decisión sencilla ni planificada. La imposibilidad de disentir en el contexto político cubano marcó profundamente su destino. “La revolución en Cuba no permitía disentir y yo lo hacía constantemente porque había leído sus doctrinas”, recuerda. No hubo tiempo para preparar maletas; el viaje fue, más que un traslado, una ruptura.

 

Antes de emigrar, su vida giraba en torno a dos grandes pasiones: la música y la literatura. Ya en Estados Unidos, lejos de abandonar su vocación, la reafirmó. Durante sus primeros años en Tampa, se dedicó intensamente a la música junto a un grupo de amigos. Sin embargo, el rumbo de su carrera dio un giro cuando encontró una oportunidad en la radio local, donde comenzó a trabajar como periodista. Paralelamente, retomó la escritura de libros y artículos, consolidando así una trayectoria literaria que no se ha detenido.

 

Su relación con la escritura venía gestándose desde Cuba, donde incluso logró reconocimiento en certámenes literarios. Ganó premios con obras como Inesperada Profesión y Actividades Respetables, aunque esta última nunca llegó a publicarse debido a su salida del país. Ese episodio, lejos de desanimarlo, parece haber fortalecido su compromiso con la palabra escrita.

 

Para Morales Alpízar, cada publicación representa un logro significativo. Con 11 libros en su haber, no señala un único momento cumbre en su carrera, sino que valora cada obra como una conquista personal. Su proceso creativo es constante y disciplinado: observa la realidad cotidiana, investiga, organiza ideas mentalmente y luego escribe, revisa y edita con paciencia.

 

A diferencia de muchos escritores, afirma no haber experimentado bloqueos creativos. Atribuye esta fluidez a su hábito de lectura permanente, que considera fundamental no solo para enriquecer el vocabulario, sino también para ampliar la comprensión del mundo. “La lectura nos da comprensión inmediata, vocabulario y amplia visión”, asegura.

 

Esa misma claridad de pensamiento es la que, según él, le permite conectar con lectores de distintas edades y contextos culturales. Para Morales Alpízar, la inteligencia y el sentido común trascienden barreras generacionales y culturales, y la cultura es un camino accesible para todo aquel que desee recorrerlo.

 

A los jóvenes que sienten inclinación por la escritura, les ofrece un consejo sencillo pero poderoso: leer, informarse, preguntar e investigar. Solo así, sostiene, se puede construir una base sólida desde la cual comenzar a escribir.

 

La historia de Ernesto Morales Alpízar no es solo la de un inmigrante que reconstruyó su vida en otro país. Es también la de un creador que convirtió la palabra en su refugio y en su herramienta para comprender y narrar el mundo. En cada página que escribe, late la experiencia de quien ha vivido el desarraigo, pero

también la certeza de que siempre es posible volver a empezar.

 

Ernesto tiene cerca de los 25 años que tiene nuestro periódico,  escribiendo su columna “Entre Comillas”que cada mes nos instruye y educa sobre diversos tópicos.

 

“Cada inmigrante hispano tiene su historia”, y la de Ernesto Morales Alpízar es una de ellas.

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