CADA INMIGRANTE TIENE SU HISTORIA
LA DE MERCEDES SOLEDAD MORESCO ES UNA DE ELLAS
Por En USA news
Desde pequeña sintió gran pasión
por los libros y las historias
Nació en Buenos Aires, Argentina y se vino a Estados Unidos en 2001 con sus dos primeros hijos, y aqui nacieron sus dos siguientes. Su mayor orgullo desde que llegó a este país es que todos sus hijos son bilingües.
“Amo el español, amo mi país y quería que mis hijos no lo perdieran. El idioma transmite identidad y cultura, y me siento orgullosa de haber preservado eso en nuestra familia”. Fundó aquí en Broward su escuela de español Educando a América en septiembre de 2004. Ha sido una de nuestras escritoras durante más de 20 años.
Este mes en “Cada inmigrante hispano tiene su historia”, presentamos la de Mercedes Soledad Moresco, quien estudió Letras durante cinco años en la Universidad Católica Argentina (UCA) y trabajó como profesora de literatura en su natal Argentina. Ha sido igualmente una de nuestras escritoras por más de 20 años.
¿Cómo desarrolló su pasión por la lengua y la literatura?
Desde muy chica sentí una gran pasión por los libros y las historias. Mi madre me acercó a la colección de Robin Hood, muy conocida en mi generación, con personajes como el pirata Sandokán y los tigres de la Malasia. Según cuenta mi madre, el amor por los libros comenzó incluso antes de que caminara.
¿Por qué se mudan a Estados Unidos?
A finales del año 2000, mi esposo trabajaba en la cadena de comidas rápidas Wendy's, la empresa cerró sus operaciones en Argentina, y le ofrecieron una posición en la corporación de Estados Unidos y no hubo forma de decir que no. Nos mudamos en 2001 con nuestros dos hijos pequeños y yo estaba embarazada de mi tercer hijo, y luego tuvimos a nuestra última hija.
¿Quiénes la han influenciado más?
De joven fue clave una profesora de literatura de la secundaria que me introdujo a los grandes nombres de la literature. Fue un ejemplo como docente, directora y rectora. Se llama Nene Pastor, y le estaré eternamente agradecida. Como escritora, me han influenciado autores que hoy siguen presentes en mi biblioteca: Julio Cortázar como narrador y Alejandra Pizarnik como poeta.
¿Qué le motiva en su trabajo?
En Educando a América me motiva el aprendizaje en sí mismo. Ver cómo los alumnos progresan, cómo mejorar las estrategias de enseñanza y cómo también uno aprende de ellos cada día. Eso me apasiona profundamente.
¿Cuál fue su primer trabajo en su país de origen?
En el Colegio Esquiu, como profesora de literature. La rectora que en ese momento era Nene Pastor. Yo tenía 23 años cuando me convocó para crear una nueva materia: un taller literario para alumnos de quinto año, chicos de 17 años.
¿Cómo ve las necesidades en su comunidad donde reside actualmente?
Sigo creyendo que falta más español. Hay muchos niños de familiar hispanohablantes que no hablan el idioma. Sigue siendo una necesidad importante en nuestra comunidad.
¿Qué consejo profesional daría?
El mismo que siempre le doy a mis hijos: Estudien lo que les gusta. Hoy muchos jóvenes eligen carreras solo pensando en el dinero, pero el verdadero éxito llega cuando hay pasión.
¿Qué hace en su tiempo libre?
Me gustan mucho los deportes, especialmente jugar al tenis, que en este momento practico con bastante intensidad. También me encanta bailar, cantar y, por supuesto, leer.
¿Qué hace en su trabajo diario?
Me levanto muy temprano y utilizo las horas de la madrugada para escribir. Son los momentos en los que puedo estar conmigo misma y avanzar aunque sea un poco. Luego comienza el ritmo intenso del día: el trabajo, la escuela, las clases. La Escuela de Español Educando a América es fundamental en mi vida y me dedico a ella prácticamente todo el día. Me mantengo activa entre el deporte y mi vida cotidiana.
¿Cuál ha sido su mayor orgullo desde que llegó a los Estados Unidos?
Sin duda, haber logrado que mis hijos sean bilingües. Llegaron siendo muy pequeños y, en ese entonces, hace ya más de 20 años, no habia tanto español en las escuelas. Aprendieron inglés muy rápido y comenzaron a hablarlo entre ellos. Para mí eso era algo que no podía permitir. Amo el español, amo mi país y mi cultura, y no quería que ellos lo perdieran. El idioma también transmite identidad y cultura, y me siento profundamente orgullosa de haber preservado eso en nuestra familia.
Y para cerrar nuestra entrevista, Mercedes nos comentó que uno de los momentos de mayor orgullo fue cuando a su hija menor, Luz, nacida aca en 2006, le dieron la Medalla de Bilingüismo en el colegio. “sentí que había cumplido mi tarea de que mis cuatro hijos fueran bilingües,” nos dice
De América le preocupa que siga siendo un país monolingüe y que aun no se den cuenta de la fuerza e importancia que está teniendo el español en el país y de lo importante de hablar dos idiomas.
Se considera muy sentimental. “Mientras uno avanza en edad se da cuenta del camino trazado en la vida y de las cosas importantes que tiene en él.
“Yo creo que no volvería a deshacer nada en mi vida. Lo que está hecho, hecho está y no volvería para atrás. De todo se aprende, de todo.”











