CADA INMIGRANTE HISPANO TIENE SU HISTORIA
Por En USA news
Abe Balmori: años de visión,
confianza y comunidad en Broward
Durante muchos años, Broward ha sido escenario de grandes transformaciones. Han cambiado sus comunidades, sus negocios y los hábitos de sus residentes, pero algunas cosas permanecen: la confianza, el servicio personalizado y la importancia de sentirse parte de un lugar.
Ese espíritu está presente en la historia del Optician Abe Balmori,de origen Cubano, y propietario de Personal Eyes en Coral Springs. Con casi 46 años de experiencia profesional, Balmori ha sido testigo no solo de la evolución de la optometría, sino también de los cambios que han marcado a la comunidad a la que decidió servir.
Antes de abrir su propio negocio, Balmori trabajó durante una década en una tienda de Plantation. Aquella experiencia le permitió conocer de cerca Coral Springs y comprender el mercado al que quería dirigirse: familias y hogares de ingresos medios y altos que valoraran la calidad, la atención y las relaciones a largo plazo.
Una comunidad que ha cambiado
Desde la apertura de Personal Eyes, Coral Springs y sus alrededores han experimentado una transformación demográfica importante.
Balmori reconoce que uno de los cambios menos favorables ha sido una ligera disminución del ingreso disponible. Sin embargo, también destaca una característica positiva: la comunidad se ha vuelto más internacional y diversa.
Hoy, la mayor estabilidad de los residentes permite fortalecer esos vínculos y mantener una relación que, en muchos casos, se extiende durante años y alcanza a distintas generaciones de una misma familia.
El valor de tratar a las personas como personas
¿Cuál es el secreto para mantener un negocio durante tantos años y ganarse la confianza de varias generaciones?
Para Balmori, la respuesta no está en una estrategia complicada. Está en algo mucho más tradicional: la manera en que se trata a cada cliente.
“Tratar a cada cliente como te gustaría que te trataran”, escuchar sus necesidades y utilizar la experiencia profesional para satisfacerlas son principios que, según explica, siguen siendo fundamentales.
También existe una regla que considera esencial: no vender de más y nunca prometer más de lo que se puede cumplir.
Para Balmori, la honestidad debe estar por encima de las ganancias inmediatas. La recompensa, asegura, llega con el tiempo, cuando un cliente regresa, recomienda el negocio a un familiar o lleva consigo a la siguiente generación.
Entre Miami y Broward
Balmori vive en Miami, mientras que su negocio está en Broward. Una distancia que con frecuencia despierta curiosidad entre quienes lo conocen.
Su respuesta es sencilla: disfruta de sus vecinos y de la comunidad donde vive, pero también aprecia profundamente el ambiente comercial y la vida comunitaria de Coral Springs.
El trayecto tiene, naturalmente, sus inconvenientes. El tiempo de desplazamiento y, cada vez más, el tráfico forman parte de la rutina. Sin embargo, para él, el equilibrio sigue valiendo la pena.
Casi cinco décadas viendo cambiar la profesión
Después de casi 46 años como Optician, Balmori ha vivido de primera mano una revolución tecnológica y médica.
Los productos para gafas y lentes de contacto han avanzado enormemente y hoy existen muchas más alternativas para mejorar la calidad de vida de los pacientes. También se han producido avances importantes en el tratamiento de enfermedades oculares, entre ellas la degeneración macular, así como en la cirugía de cataratas.
Pero junto con esos avances tecnológicos, Balmori insiste en algo que considera fundamental: la prevención.
Recomienda realizarse exámenes oculares anuales incluso cuando una persona no perciba cambios en su visión. Algunas enfermedades pueden avanzar sin producir síntomas evidentes hasta que el problema ya está más desarrollado.
En Personal Eyes, las consultas son exhaustivas, presenciales con un optometrista y suelen incluir la dilatación de las pupilas, como parte de una evaluación integral de la salud ocular.
La comodidad de lo digital frente al valor del asesoramiento
Como prácticamente todos los sectores, la óptica también ha sentido el impacto de Internet y de la búsqueda constante de precios más bajos y mayor comodidad.
Balmori señala que algunos clientes solicitan una copia de su receta para comprar lentes por Internet. La pregunta que plantea no es solamente cuánto cuesta el producto, sino quién se asegura de que los lentes sean los correctos, que hayan sido fabricadas de acuerdo con las normas de seguridad estadounidenses, que estén correctamente ajustados al rostro o que puedan ser reparados cuando necesiten mantenimiento.
También existe otra cuestión menos visible: quién asesora al consumidor para determinar cuál es realmente la mejor opción para sus necesidades.
Para Balmori, ahí reside una de las grandes diferencias entre comprar un producto y recibir un servicio profesional.
Como ópticos, explica, existe una responsabilidad de protección al consumidor que va más allá de una simple transacción comercial.
Devolver la visión, mejorar una vida
Entre las mayores satisfacciones de su profesión está precisamente aquello que puede parecer más sencillo: ayudar a una persona a ver mejor.
“Poder devolverle la visión a alguien y mejorar su calidad de vida” es, para Balmori, una de las experiencias más gratificantes de su carrera.
Su filosofía consiste en dedicar tiempo a educar al cliente, explicar las alternativas disponibles y ayudarlo a elegir lo que más le conviene.
No se trata, insiste, de una venta agresiva, sino de asesoramiento profesional.
Esa distinción resume buena parte de su manera de entender el negocio: la óptica no debe ser simplemente un lugar donde se venden lentes, sino un espacio donde el cliente recibe orientación y construye una relación de confianza con un profesional.
Un consejo que nunca pasa de moda
Entre las recomendaciones que Balmori ofrece a sus clientes hay una que considera especialmente importante: utilizar lentes de sol con regularidad.
Muchas personas subestiman la exposición de los ojos a la radiación ultravioleta. Las gafas de sol de buena calidad, con o sin graduación, ayudan a proteger los ojos y la piel que los rodea de los efectos de la radiación UV, además de reducir el deslumbramiento.
En un clima como el del sur de Florida, donde la exposición solar forma parte de la vida cotidiana, esa protección adquiere todavía mayor importancia.
Y existe un beneficio adicional: reducir el deslumbramiento puede contribuir a una conducción más segura.
El consejo para la próxima generación
Después de décadas construyendo un negocio local, ¿qué le diría Balmori a un joven que hoy sueña con emprender?
Su respuesta es sencilla y, quizás precisamente por eso, poderosa: encontrar algo que realmente le apasione y perseguirlo.
Reconoce que aquello que apasiona a una persona quizá no sea siempre la opción más lucrativa. Pero recuerda una verdad elemental: gran parte de la vida transcurre trabajando.
Por eso, dice, vale la pena elegir una actividad que permita disfrutar de ese tiempo.
Una historia que forma parte de Broward
La trayectoria de Abe Balmori refleja una parte importante de la historia empresarial de Broward: la de los profesionales que no solo abren una puerta, sino que permanecen, conocen a sus clientes, ven crecer a sus familias y evolucionan junto con la comunidad.
En un momento en que muchas compras pueden hacerse desde un teléfono y las relaciones comerciales pueden reducirse a una pantalla, la experiencia de Personal Eyes representa otra manera de hacer negocios.
Una basada en escuchar, orientar, cumplir la palabra y construir confianza.
Y quizás ese sea el verdadero legado de 25 años de publicación comunitaria: contar las historias de las personas y los negocios que, año tras año, ayudan a darle identidad a Broward.
La historia de Abe Balmori es, en última instancia, una historia sobre visión. No solamente sobre ver mejor, sino sobre ver a largo plazo: entender una comunidad, cuidar a las personas y construir un negocio con la mirada puesta más allá de la próxima venta.

De una óptica local a una relación de generaciones: la historia de Personal Eyes y el valor de servir a la comunidad.
La historia de Abe Balmori es, en última instancia, una historia sobre visión. No solamente sobre ver mejor, sino sobre ver a largo plazo: entender una comunidad, cuidar a las personas y construir un negocio con la mirada puesta más allá de la próxima venta.
Su filosofía consiste en dedicar tiempo a educar al cliente, explicar las alternativas disponibles y ayudarlo a elegir lo que más le conviene.


