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DESDE MI VENTANA

Por Mercedes Moresco

Una herencia bilingüe

Cada año, entre el 15 de septiembre y el 15 de octubre, celebramos el Mes de la Herencia Hispana. Lo he escrito antes: la comida, la música, las banderas de todos los países que colgamos en la escuela para que los niños las lleven con orgullo. Pero este año la palabra "herencia" se me apareció distinta.

 

Hace unos meses conté en esta misma columna la anécdota de aquella llamada - alguien que buscaba clases de inglés y marcó, por error, a Educando a América. Me reí, expliqué que éramos una escuela de español, colgué. Pero la pregunta se quedó dando vueltas: ¿por qué no? Si el continente americano habla en dos lenguas, ¿por qué una escuela que lleva "América" en el nombre iba a enseñar solo una?

 

Así empezamos, tímidamente, con un grupo de adultos mayores en Doral. Y hoy, apenas un año después, la Ciudad de Miami nos llama para llevar esas clases de inglés a varios sitios más. Lo que iba a ser una corrección de rumbo se convirtió en otra cosa.

 

Y ahí es donde pienso distinto la herencia hispana este año. Durante veintidós años entendí mi trabajo como una forma de conservar: que los hijos de familias hispanas no perdieran el español de sus abuelos, que la lengua no se disolviera entre tareas escolares y series en inglés. Eso sigue siendo cierto y sigue siendo urgente. Pero ahora veo también el movimiento inverso: adultos que llegaron hace treinta años y nunca tuvieron tiempo, ni cerca, ni ganas de aprender inglés, sentándose por primera vez a hacerlo. Y me pregunto si no es la misma herencia, mirada del otro lado del espejo.

 

Porque la herencia no es solo lo que traemos guardado desde el lugar de donde venimos. También es lo que construimos, con esfuerzo, en el lugar donde decidimos quedarnos. Mis alumnos de español heredan una lengua de sus padres. Mis alumnos de inglés, muchos de ellos abuelos, heredan algo distinto: la posibilidad de entender a sus nietos en la lengua que sus nietos sueñan, de pedir un café sin señalar el menú, de sentirse un poco más en casa en el país que también, después de tantos años, ya es el de ellos.

 

Este mes de la Herencia Hispana no quiero celebrar solo lo que conservamos. Quiero celebrar también lo que cruzamos: la frontera entre dos lenguas que, en este continente, nunca debieron estar tan separadas. Feliz Mes de la Herencia Hispana. Que sea, este año, un poco más bilingüe.

 

Mercedes Soledad Moresco Escritora

Instagram @mermoresco

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Mercedes Moresco

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