Desde mi Ventana

por Mercedes Moresco

Planes y más planes

Cómo nos gusta planificar. Cómo y hasta qué punto necesitamos esa lista de propósitos, deseos o planes para el año próximo, como si en realidad fuera a pasar algo muy diferente a partir del 1 de enero de 2022. Lo sabemos. Sabemos que es un día más del calendario y sin embargo, como en un rito sagrado, nos proponemos metas que muchas veces quedan en el camino. 
Los gimnasios son un buen ejemplo. Los primeros días de enero reciben cientos de membresías nuevas y están abarrotados durante las primeras semanas. Ya hacia fin de mes puedes encontrarte con las caras de siempre y usar sin problemas las máquinas que necesitas en tu rutina de ejercicios. 
Y así también las dietas, los estudios, los propósitos de cambio que buscan una fecha externa para dar el primer paso.
Personalmente, creo que los cambios se inician por dentro, y realmente no tienen nada que ver con el mes del año. Y puede que el comienzo de un ciclo impulse o motive, y eso está muy bien, solo que el verdadero cambio necesita un motor interior mucho más fuerte. De él dependerá su constancia, su persistencia. 
De todos modos, y a pesar de los planes que se han venido frustrando en los últimos dos años a propósito de la pandemia, seguimos planificando. ¿Por qué?
Porque lo necesitamos. Porque necesitamos esa suerte de fantasía o imaginación, ese disfrutar de ilusiones que aun no se han concretado. ¿Cuándo, por ejemplo, comienzas a disfrutar de tus vacaciones? ¿Cuando ya estás en el sitio que elegiste o mucho antes? ¿Cuánto tiempo antes? ¿Cuando preparaste el viaje, la estadía, las actividades, desde la comodidad de tu casa o cuando efectivamente las realizaste?
Necesitamos planificar porque disfrutamos haciéndolo. Aunque somos conscientes del riesgo que conlleva si las cosas no se concretan como las planeamos. 
A pesar de estos años de pandemia, en que cualquiera de nuestros planes puede cambiar de un momento a otro, seguimos arriesgándonos a planificar, a mirar adelante, a soñar. Y me parece que esto es algo digno de celebrar en todos los continentes y en todos los idiomas. La humanidad entera sigue soñando, viviendo y proponiéndose cambios positivos para el año entrante.
Así que yo también, en este enero que comienza, voy a hacer planes, voy a soñar vacaciones, viajes, voy a proponerme metas simples y alcanzables, voy a levantar la copa del brindis y celebrar junto a mis seres queridos el comienzo de una nueva esperanza.

¡Feliz 2022 para todos!