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COMUNICACIÓN ASERTIVA

Por Miguel Gómez

La mente se adelanta: el costo de interpretar sin preguntar

Una coordinadora recibe de su directora un mensaje: “Mañana necesitamos revisar el informe”. Supone que su trabajo fue cuestionado y llega a la reunión preparada para defenderse. Allí descubre que su directora quería adaptarlo para otro destinatario. La tensión había comenzado antes del encuentro.

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Esta escena revela un error frecuente: dar a una interpretación el valor de un hecho. Basta una frase ambigua para atribuirle al otro una intención que quizá nunca tuvo. Desde ese momento escuchamos menos y reaccionamos más. Así podemos deteriorar una relación por lo que imaginamos, sin comprobar lo que el otro quiso decir.

 

Cuando la suposición conduce el diálogo

Toda comunicación exige interpretar. Cada persona escucha desde su experiencia, pero el problema comienza cuando convierte esa lectura en certeza. Una observación neutral puede parecer crítica; una solicitud de precisión, desconfianza. La conversación cambia de rumbo antes de que exista un desacuerdo real.

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En una reunión, un cliente pregunta por el aumento de un presupuesto. El responsable interpreta la consulta como un cuestionamiento a su honestidad y responde a la defensiva. El cliente solo quería saber qué cambió respecto de la propuesta inicial. Una reacción precipitada acaba por poner en riesgo un acuerdo que todavía era posible.

 

La claridad exige comprobar

El primer paso consiste en separar lo ocurrido de lo que suponemos. Si un cliente pregunta por un precio, sabemos que solicita una explicación; desconocemos si desconfía de nosotros. Esa diferencia, aparentemente pequeña, nos ayuda a responder sin atribuirle al otro una intención que no ha expresado.

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En vez de responder “El aumento está plenamente justificado”, conviene preguntar: “¿Qué aspecto del nuevo presupuesto le gustaría revisar?”. Así abrimos la conversación a los hechos. En la Comunicación Asertiva Aplicada, desde el pilar Mente se entrena la revisión de nuestras interpretaciones. Es fundamental porque una sospecha puede tensar el cuerpo, endurecer la voz y desviar el mensaje.

 

Decidir después de escuchar

En equipos de trabajo y espacios de atención al público, verificar lo que entendimos ayuda a evitar conflictos innecesarios. También mejora la calidad de las decisiones: un líder que escucha antes de atribuir intenciones puede reconocer un desacuerdo legítimo sin convertirlo en una confrontación personal. Esa disposición mejora la atención y favorece la convivencia cotidiana.

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Comprobar no nos obliga a ceder ni a aceptar cualquier explicación. Nos permite decidir con mejores fundamentos. En entornos en los que conviven distintas maneras de expresarse, esa prudencia ayuda a evitar juicios apresurados y favorece un trato más justo.

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Cuando una frase incomode, hagámonos una pregunta: “¿Qué sé realmente y qué estoy suponiendo?”. El tiempo que dedicamos a esa comprobación puede evitar decisiones apresuradas y cambiar el rumbo de un diálogo. Una pregunta bien hecha puede impedir que una sospecha tome decisiones por nosotros.

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Miguel G. Foto Columnista EnUSA News (2.º).jpg

Miguel Gómez

Actor | Communication Consultant

Applied Assertive Communication Specialist (TCAA)
Talleres corporativos y asesorías privadas

LinkedIn: Miguel Moisés Gómez oratoriaydiscurso@gmail.com

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