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POLÍTICA

Por Luis Miranda

"ESO NO PUEDE PASAR AQUÍ" Una novela reveladora.

Publicada en 1935, "It Can’t Happen Here" (Eso no puede pasar aquí) de Sinclair Lewis es una de las novelas políticas más inquietantes del siglo XX. Escrita en el contexto de la Gran Depresión y del ascenso del fascismo en Europa, la obra desmonta la peligrosa ilusión —muy arraigada en la sociedad estadounidense— de que el autoritarismo es un fenómeno exclusivo de otras latitudes. Lewis propone una pregunta incómoda: ¿y si la democracia estadounidense no fuera tan invulnerable como se cree?

Veamos el argumento y contexto histórico:

La novela narra el ascenso al poder de Berzelius “Buzz” Windrip, un político populista que gana la presidencia de Estados Unidos con un discurso nacionalista, simplificador y abiertamente demagógico. Windrip promete orden, prosperidad económica y el retorno a los “valores auténticos” de la nación, apelando al miedo, al resentimiento social y a la frustración de las clases medias golpeadas por la crisis económica. Las similitudes con lo que está sucediendo, hoy por hoy, son increíbles.  El discurso nacionalista del supremacismo blanco y el fanatismo religioso no se han disimulado. Por el contrario los miembros del gabinete han asumido un discurso copiado literalmente de las agendas del Nacionalsocialismo de Hitler.

Volviendo a la novela, una vez en el poder, Windrip transforma rápidamente el sistema democrático en un régimen autoritario: el Congreso es neutralizado, la prensa es controlada, se instauran fuerzas paramilitares (los Minute Men), (ICE) y se persigue a opositores políticos, intelectuales y minorías. Todo ello ocurre de manera gradual, bajo una apariencia de legalidad, lo que refuerza el carácter perturbador del relato.

El protagonista encarna la resistencia desde el escepticismo. El personaje central es Doremus Jessup, un periodista liberal y defensor de las instituciones democráticas. A diferencia de los héroes tradicionales, Jessup no es un revolucionario ni un mártir por vocación, sino un ciudadano común que inicialmente subestima el peligro del nuevo régimen, confiando en la solidez del sistema constitucional.

Su evolución —del escepticismo a la resistencia activa— encarna el despertar moral de una sociedad que ha reaccionado demasiado tarde. A través de Jessup, el personaje, Lewis muestra cómo el autoritarismo prospera no solo por la violencia del poder, sino también por la pasividad, la comodidad y la incredulidad de los ciudadanos.

El mecanismo del autoritarismo está perfectamente descrito y coincide absolutamente con lo que está sucediendo en las ciudades demócratas como Minneapolis, y otras, no solo de Minnesota sino de todo el país.

Uno de los grandes logros de la novela es su análisis de cómo se construye una dictadura sin necesidad de un golpe militar inmediato. Tal y como sucede con los millones de Elon Musk para ganar la elección. Lewis describe un proceso basado en la manipulación del lenguaje político. que en realidad es la criminalización de los inmigrantes en general haciéndola extensiva a los demócratas y a todos los latinos e inmigrantes de otras naciones africanas, asiáticas, etc. 

La deslegitimación de la prensa y de los expertos. Los insultos repetidos a los periodistas profesionales y todas las formas de chantaje, incluidas demandas contra la prensa liberal independiente son otro factor perfectamente descrito en la novela. 

El uso del miedo como herramienta de cohesión social. Asesinatos a sangre fría de ciudadanos americanos que denuncian las violaciones a los derechos humanos y el terrible negocio de las cárceles de inmigración que son simplemente jaulas donde se tortura y se deja morir a cientos de detenidos que no pueden soportar tan terribles condiciones.

Vivimos la conversión del nacionalismo en una fe cuasireligiosa con fanáticos ignorantes y perturbados mentalmente que hoy manejan desde las redes sociales a masas de seguidores en iguales condiciones.

La normalización progresiva de la represión es otra de las características de la novela que coincide con nuestro presente. Llevamos un año soportando la vulgaridad y el acoso; que golpeen indiscriminadamente a mujeres y niños de todas las edades sin posibilidad de protestar. 

Hemos presenciado el irrespeto y la violencia contra personas mayores de 55, muchos de los cuales han vivido durante décadas en los Estados Unidos trabajando y contribuyendo a la economía con negocios propios pagando impuestos y cumpliendo a cabalidad con las leyes, no obstante, una gran parte de la sociedad con distintos argumentos está justificando e ignorando lo que sucede. 

Muchos están enfermos por el miedo y deben esconderse, padeciendo graves episodios de estrés producidos por experiencias propias, por noticias y videos donde rompen vidrios de autos que quedan abandonados luego de sacar a los conductores a golpes mientras los agreden con gases venenosos que afectan a niños, bebés y ancianos.

El título de la novela funciona como una ironía trágica: la convicción de que “eso no puede pasar aquí” es precisamente lo que permite que suceda.

El estilo y la estrategia narrativa de Lewis, conocido por su sátira social, en esta novela adopta un tono más directo y didáctico. El estilo privilegia la claridad sobre la ambigüedad estética, buscando alertar más que seducir. Esta elección ha sido objeto de críticas, pero también es parte de la fuerza política del libro. It Can’t Happen Here no aspira a la neutralidad literaria, sino a la intervención cívica.

Cómo fue recibida la novela y su vigencia en el momento de su publicación, fue un éxito comercial y generó intensos debates. Muchos lectores la consideraron exagerada o alarmista, otros la leyeron como una advertencia necesaria. Con el paso del tiempo, su relevancia no ha disminuido. Por el contrario, la obra ha sido revalorizada cada vez que resurgen discursos populistas autoritarios en contextos democráticos.

Más que una profecía, It Can’t Happen Here es un manual narrativo sobre la fragilidad de la democracia, una obra que insiste en que ningún sistema político está a salvo de la deriva autoritaria si la ciudadanía renuncia a la vigilancia crítica.

Concluyendo, la novela de Sinclair Lewis sigue siendo una lectura imprescindible para comprender los mecanismos culturales y psicológicos del autoritarismo moderno. Su mayor enseñanza no reside en el retrato del dictador, sino en el de la sociedad que lo hace posible. Al desafiar la complacencia democrática, "It Can’t Happen Here" se convierte en una advertencia literaria que trasciende su tiempo y su escenario.

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Luis Miranda

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