Política

por Luis Miranda

El partido republicano: 
una amenaza 
seria para la democracia

Seis meses después de dejar la Casa Blanca siguen apareciendo escándalos dejados por la anterior administración y el sombrío antecesor de Joe Biden. Un nuevo cartapacio de documentos dados a conocer la semana pasada por congresistas demócratas nos dejan apreciar cómo la Casa Blanca de Trump, trato sin éxito, de presionar a oficiales del Departamento de justicia para que inventaran pruebas que les permitieran mantener las infundadas mentiras del fraude electoral.
La insurrección en el Capitolio del 6 de enero fracasó. Donald Trump ya no es el presidente, pero en las instancias estatales, la guerra republicana contra las elecciones está registrando niveles sorprendentes que el partido demócrata no puede ignorar y debe combatir a como dé lugar.
Están tratando de hacer lo que Trump no pudo: manipular las elecciones a su acomodo y mantener el poder ilegítimo que han conseguido, usando tácticas antidemocráticas como el Gerrymandering, y creando obstáculos a los votantes demócratas sobre todo entre las minorías negras, latinas y asiáticas.
Un nuevo informe de tres grupos de derechos de voto encontró que se han aprobado 24 leyes en 14 estados este año que permitirán a sus legislaturas, "politizar, criminalizar e interferir en la administración electoral". Un análisis de mayo del Brennan Center encontró que las legislaturas controladas por los republicanos en 14 estados aprobaron 22 leyes que dificultan la votación, y decenas de otras se encuentran actualmente en proceso legislativo.
Las legislaturas estatales republicanas altamente manipuladas en estados clave, aprueban leyes que les dan más poder en su intento de disuadir e interferir con los grupos de tendencia demócrata para que ejerzan su legítimo derecho al voto. Con esto pretenden garantizar la posibilidad de anular votos legítimos y cambiar los resultados de las elecciones como aspiraban a hacerlo el 6 de enero. Lo más grave de todo es que están respaldados por tribunales dominados por los republicanos.
Todo esto sucede mientas el presidente Biden en una carrera contra reloj, trata de arreglar los graves problemas heredados luego de 4 años de mentiras y falsas teorías conspirativas que crearon un ambiente desastrozo en el mundo político del país polarizado, dejándolo como si hubieramos regresado a los años de la guerra civil.
Los Estados Unidos se han convertido en un país distópico. La Babel de la desinformación. La falta de confianza en todos y en todo. Este mundo de las mentiras alimentado por periodistas cargados a la extrema derecha como los de Fox News: el legado de Rush Limbaugh y Tucker Carlson entre otros, a nivel nacional, sumados a las emisoras dirigidas por los cubanos del exilio en el sur de la Florida, llevan décadas alimentando un inconsciente popular falso con mentiras y absurdas retahílas como aquella de que los demócratas convertirían el país en otra Venezuela o en otra Cuba. 
Con una inmensa acumulación de falsedades reiteradas hasta el cansancio en sus programas de radio y televisión; con insulsas banalidades que crean falsos estereotipos que la gente ingenua aprende y repite sin conocimiento real de los procesos históricos, y con afirmaciones que no son más que perogrulladas; estos fementidos periodistas, sin ningún asomo de ética, carentes -por supuesto- de objetividad y decoro han hecho un gran daño a la democracia y continuan afirmando sus mentiras sin ninguna vergüenza ni pudor.
Cabe agregar que estos personajes desconocen cualquier fundamento científico y no poseen una visión crítica basada en la realidad de los acontecimientos sociales, económicos y políticos acordes con la evolución del tiempo y la historia.
No hay que ir muy lejos, tenemos un claro ejemplo en el trato de la pandemia; una realidad contundente que debió haber sido abordada por la ciudadanía y el gobierno, unidos todos en un solo frente para combatir algo que va más allá de las voluntades individuales. No obstante los republicanos crearon y fomentaron un enjambre de mentiras que han costado miles de muertos en su absurda negación del hecho que nos aplastaba, llegando al extremo de convertir al Dr. Fauci en un enemigo contra quien, por ejemplo, se atreven a poner vallas en las autopistas de Miami exigiendo su encarcelamiento, sin tomar en cuenta que gracias al Dr. Fauci, a su cordura y  conocimiento, hemos podido manejar la amenaza que aún se cierne sobre nuestras cabezas y que ahora afecta a nuestros jóvenes que tristemente obedecen la negativa a vacunarse y se ven afectados y llenan las salas de cuidados intensivos con la nueva variante Delta.
La tarea de los republicanos desde hace tres décadas ha sido la de minar la democracia, están tratando de destruir las instituciones y han violentado los principios básicos de la leyes de la cívica que aprendimos desde la escuela primaria: la independencia de los poderes públicos.
Cuando el ejecutivo traspasa los límites y el respeto hacia lo leligislativo y lo judicial y viceversa, estamos ante una verdadera amenaza a la democracia y cuando el llamado cuarto poder se presta para los exabruptos cotidianos y se convierte en la prensa de la extrema ignorancia fundamentalista y dictatorial, los pronósticos sobre la democracia de los Estados Unidos de América, adquieren el caracter de 'reserva total'. No sabemos lo que engendrará. 
La confianza en las instituciones (gobierno, prensa, religión, grandes empresas) se encuentra en mínimos históricos, el 40 por ciento de los estadounidenses tiene poca o ninguna confianza en los periódicos, según las encuestas anuales de Gallup, frente al 24 por ciento del año 2000; alrededor del 50 por ciento desconfía de nuestro sistema electoral, según una encuesta de Morning Consult. 
La disminución de la confianza en las elecciones es uno de los muchos legados macabros de Donald Trump.
Los ciudadanos que antes mostraban un cierto nivel de respeto por los demás están desapareciendo. Cada día somos testigos de agresiones que suceden en las calles y pueblos a lo largo y ancho del país. Las masacres se han vuelto algo cotidiano, 3, 4 y hasta 5 en un fin de semana, decenas de niños asesinados en las carreteras por disputas de tránsito, un pasajero de aerolínea que le partió los dientes al asistente de vuelo, el hombre que mató de un disparo a la cajera de un supermercado en Georgia cuando le pidió que usara la máscara, un enfermo mental armado gracias a las políticas que anularon las restricciones en la venta de armas, que entra en un supermercado y asesina a una abuela y su nieto de 2 años; son muestra de una sociedad en descomposición acelerada gracias a un ignorante que llegó al poder.
El partido político que está gritando la gran mentira del fraude electoral es un partido enemigo de nuestra democracia. Una democracia multiétnica que tiene que asumir el deber histórico de sobrevivir a la globalización y al recalentamiento global, reconociendo la riqueza de sus habitantes, inmigrantes de todos los rincones del planeta.
El presidente Biden ha cumplido prácticamente con sus promesas de vacunar al 70 por ciento de los estadounidenses, ha cambiado el tono con respecto al legado inhumano que dejó el anterior mandatario en el tema de la inmigración y está ad portas de entregar 2 paquetes multimillonarios para reconstruir la infraestructura del país, para salvaguardar las vidas de millones de ciudadanos, pero el juego político de personajes nefastos y peligrosos como Mitch McConnell siguen siendo un obstáculo demoníaco para el éxito de estas políticas que demandan los tiempos de crísis que vivimos.
El presidente Joe Biden y los líderes demócratas en el congreso no deben permitir que los republicanos sigan pensando que pueden destruir la democracia. Este es el momento de frenar a los republicanos y mostrarse inflexible ante los juegos peligrosos que proponen.
El recalentamiento global tan negado por los dirigentes opuestos a la ciencia está frente a nuestros ojos. El derrumbe del edificio de Miami Beach es una muestra fehaciente del crecimiento del nivel del mar que obliga a rellenar diariamente de arena las playas que son arrasadas durante la noche por la alta marea, fenómeno que se acrecienta día a día afectando los cimientos de las construcciones cercanas al océano. Esto, sumado al secreto a voces de la corrupción reinante en las entidades administradoras que usan en beneficio propio y malversan los fondos de las elevadas cuotas mensuales que aportan los dueños y que deberían destinarse en primera instancia a garantizar la seguridad de los habitantes y a reforzar los cimientos carcomidos por el salitre; constituyen el anuncio de una catástrofe. 
Se destapan grandes fallas mientras se contempla el desastre y la pérdida de muchas vidas.
Según ha salido a relucir en las primeras averiguaciones; las mezclas del cemento con que fueron construidas estas torres de lujosos apartamentos, algunos de los cuales alcanzan la suma de un millón seiscientos mil dólares; se hicieron con agua salada que va minando las estructuras metálicas que los soportan.
No hay que especular mucho, los hechos lo confirman, las casi cien personas hasta ahora desaparecidas y los otros muertos de este funesto capítulo nos dicen a gritos que, algo se pudre en el negocio de la administración de bienes raíces en la Florida y que todavía no conocemos el alcance, las causas y las consecuencias de este acontecimiento atroz.