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POLÍTICA

Por Luis Miranda

El Papa Francisco define la ultraderecha

Leyendo acerca de las divisiones en el seno del partido republicano, luego de que el presidente de la Cámara, Mike Johnson hiciera posible votar por la ayuda para Ucrania, vemos, no sin asombro, cómo los miembros de MAGA lo insultan y consideran un "Squishy Washington D.C. Swamp creature", según columnista del New York Times, o sea, traduciendo al español, llaman a su propio copartidario "criatura viscosa, pegajosa, glutinosa, blanda, gelatinosa del pantano de Washington D.C."

La rabia y el malestar que afecta a estos extremistas contiene en su lenguaje, graves consecuencias; ante todo, es una garrafal falta de respeto y una manera de desacreditar el trabajo de los congresistas, quitándole valor a las instituciones democráticas.

Infortunadamente, estamos asistiendo a una grave crisis institucional y política en los Estados Unidos de América, a una polarización extrema, gracias al lenguaje de baja estofa, irrespetuoso, vulgar, agresivo, irreverente y dañino que llegó a la Casa Blanca desde que el anterior presidente inició su campaña para el 2016 apelando a los bajos instintos de las masas sin educación que no han podido superar el supremacismo blanco, las falsas creencias y teorías conspirativas con las que alimentan sus odios racistas, la xenofobia, la discriminación y su desconocimiento sobre cómo se ha construido la democracia.

Negar la existencia del calentamiento global, negar el daño que el plástico ha hecho a la naturaleza, así como negar los derechos de la mujer para decisiones sobre su cuidado de salud, incluido el aborto; son pocos ejemplos de la política que impulsan estos extremistas de derecha en un claro retroceso para la humanidad.

El mundo de hoy no es el de 1864, pero ellos, absurdamente han resucitado en Arizona, una ley de 132 años sobre el aborto para impedir la toma de decisión de las mujeres sobre el tema.

Una entrevista reciente al Papa Francisco Primero, nos da luces sobre la ultraderecha, cuando el reportero interroga en relación al nuevo presidente argentino Milei, quien, dicho sea de paso; ya se ha reunido con la derecha recalcitrante de Estados Unidos. He aquí un resumen de la mencionada entrevista:

Periodista:

"¿Le preocupa el avance de la ultraderecha en el mundo?

Papa Francisco:

y… siempre, la ultraderecha se recompone siempre porque es centrípeta, no es centrífuga, no crea hacia afuera posibilidades de reforma, la derecha siempre es centrípeta.

Periodista:

¿cuáles serían los antídotos?

Papa Francisco:

la Justicia social

Periodista:

¿usted es comunista, Padre?

Papa Francisco:

Mi carta de identidad es Mateo 25. ¿quiénes van a entrar al cielo? Lee Mateo 25 y dile a quien te diga comunista que el comunista es ese autor. Tuve hambre y me diste de comer; tuve sed, me diste de beber; estaba desnudo, me vestiste; estaba preso, me visitaste; esa es la regla de conducta.

Acusan de comunista a alguien para impedirle llegar  a algún puesto, lo descalifican y le meten la sospecha de un delito; y le arman un sumario grandísimo, donde no se encuentra el delito, para condenarlo, basta con el tamaño del sumario. Tenemos ejemplos como el de Dilma Russef, no pudieron, excelente mujer de manos limpias y a Lula Da Silva, a quienes acusaron, encarcelaron, etc. y tuvieron que retractarse porque no les pudieron comprobar nada. Lo único que se pudo probar es que fue un montaje.

Mira, continúa el papa, hay principios claros sobre la guerra, cuando un imperio se siente débil, necesita hacer guerra; el internismo tremendo que había en Alemania después de la 1a. Guerra Mundial y al final del gobierno Weyman, donde no encontraban quien llevará adelante las cosas, fue Von Papen, el responsable de esto, que presentó un político nuevo, que hablaba lindo, que le caía bien a la gente... se llamaba Adolfo, y todo el mundo… muy bien, probemos con este que nadie lo conoce, no conocemos sus raíces, ni sus convicciones, así, entonces, todos votaron por Adolfito y así terminamos en lo que ya todo el mundo vivió y sabe.

Yo le tengo miedo a los salvadores sin historia.

Periodista: ¿lo dice por Argentina? 

Papa Francisco: por todo el mundo. Cuando llega un salvador sin historia, sospechá".

Este retrato de la ultraderecha hecho por el papa es definitivamente, un manifiesto por la democracia, pues esos movimientos alimentan a los extremistas de partidos como el republicano, que están haciendo exactamente lo mismo que el Papa denuncia.

Hace años acusan a los demócratas de comunistas a través de locutores, presentadores de radio y televisión; y de pseudoperiodistas que en Miami hacen leña con ese lema para incendiar a sus seguidores contra los demócratas. 

Las dos últimas grandes avanzadas de esta campaña fascista contra los demócratas son: la ley impuesta por el gobernador Ron de Santis para adoctrinar a los niños enseñándoles en las escuelas sobre los daños del comunismo y del socialismo, y una agresiva campaña que por televisión y otros medios presenta Rick Scott, hablando también de los terribles males del comunismo, la palabra clave para descalificar y demonizar abiertamente a los demócratas a quienes soterrada y abiertamente acusan del delito. Todas sus acciones están orientadas a hacer creer a los electores de Florida que los demócratas son comunistas, precisamente en un año electoral donde su candidato está enfrentando serios y graves juicios criminales.

No se necesita ser muy inteligente, ni un destacado intelectual; tener títulos universitarios, maestrías o doctorados, para desmenuzar este mensaje.

Goebbels, el ministro de propaganda del tercer Reich de Hitler usó en la práctica nazi su famosa estrategia: Una mentira repetida miles de veces, se convierte en realidad, y los republicanos juiciosamente siguen esa línea de repetir mentiras hasta convencer incautos.

Esas tácticas fascistas no deberían tener lugar en la democracia estadounidense, un país que luchó por la libertad y ahora es víctima de estos enemigos internos que quieren destruir a toda costa la democracia.

Atacar a la OTAN, hacer elogios sobre Putin, calumniar a los demócratas; poner apodos vulgares a políticos representantes de nuestras instituciones; han degradado la política en los Estados Unidos. El anterior presidente, el número 45, solamente ha traído descrédito y malestar al conjunto de nuestras instituciones y tenemos que ver cada día por los medios de comunicación, el espectáculo de doble moral que deja mucho que desear; por un lado obligan a renunciar a un gobernador sin haberle probado ninguna falta grave y por el otro, los republicanos quieren llevar a la presidencia a alguien que pagó con dineros de la campaña a una prostituta. A un personaje con alrededor de 100 acusaciones criminales por variedad de delitos, entre ellos el de tratar de romper la tradición democrática de la pacífica transición de poder presidencial provocando varias muertes en el cruento ataque al Capitolio, el 6 de enero del 2020, donde los congresistas tuvieron en peligro sus vidas y varios policías también; amén de los daños físicos al edificio.

Cualquiera puede apreciar la diferencia y no se explica cómo los medios de comunicación tradicionales le hacen el juego a estos personajes extremos por conseguir ratings de sintonía y, en contraparte no dan suficiente cobertura o simplemente ignoran los logros del presidente Joe Biden, un verdadero representante demócrata que piensa en el país antes que en sí mismo. Un hombre educado, de convicciones y principios; un hombre íntegro, respetuoso de sus semejantes, con 60 años de trayectoria en la vida política, transparente, y en últimas, el hombre que ha sido capaz de sacar al país del desastre dejado por su antecesor; de superar los efectos del Covid 19. Un presidente que ha salido avante de la consecuente alteración del comercio internacional por la pandemia y de la inflación, colocando a los Estados Unidos en el primer lugar del mundo por su economía con la menor tasa de desempleo y las mejores reformas sociales de la historia, con sus logros bipartidistas, con leyes como la ley de Infraestructura que ayuda a las comunidades rurales entre otros beneficios.

 

Es necesario denunciar el fascismo que pretende mostrar a los demócratas como comunistas, esa es una campaña sucia, de la extrema derecha que debe ser ignorada por quienes aman a los Estados Unidos y tienen la obligación de salvar la democracia votando a conciencia por un hombre decente como Joe Biden, quien representa la ética y la moral; que otorga nobleza al oficio de la política, la ciencia del servicio desinteresado de los ciudadanos y de la grandeza de esta nación.

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Luis Miranda

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