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Política

por Luis Miranda

Llamado de atención 
a los medios 
de comunicación

La conciliación por la suma de 787.5 millones de dólares entre Dominion Voting Systems, la compañía de cómputo que manejó las elecciones presidenciales del 2020 y FOX NEWS por difamación, es prácticamente una condena que, demuestra cómo los tendenciosos periodistas que conspiraron incitando a la opinión pública con falsas teorías y mentiras rampantes; están abusando de su posición de informadores en la sociedad y aprovechándose, acomodando la primera enmienda de la constitución a sus turbios propósitos.
Una cosa es la libertad de prensa y el derecho a opinar públicamente, pero otra, la de difamar, calumniar y tergiversar para mantener al distraído ciudadano con falsa información y noticias que desacreditan y destruyen moralmente a los contendores políticos.
Esta difusión descontrolada de discursos enfermizos tendenciosos e incendiarios que fomentan el odio, el racismo y la xenofobia, son muy peligrosos y crean una conciencia incontrolable, no solo antiinmigrante y excluyente sino intolerante ante todo lo que parezca diferente ante sus envenenados ojos.
Tucker Carlson, Hannity y Laura Ingraham, entre otros, han venido repitiendo un torpe discurso que junto a Donald Trump, creó la insurrección del seis de enero.
Este hombre sin conciencia social, ética, ni moral llevó al país a vivir el cruento asalto al Capitolio, símbolo sagrado de la democracia estadounidense. No se debe olvidar que este acontecimiento observado por todos, produjo varias muertes y puso en peligro la vida de muchos Congresistas, sin distingo de partido.
Ese acto criminal de insurrección, a todas luces un crimen de sedición, ha sido la prueba irrefutable de que la falsa información es el alimento que promueve ese tipo de situaciones, que atentan definitivamente contra la existencia misma de la democracia y sus instituciones.  
Ellos también deberían ser enjuiciados, pero el espíritu legalista de los estadounidenses hace que muchos periodistas profesionales de otras cadenas de noticias, revistas y periódicos influyentes, se sientan amenazados por la pérdida de la capacidad de informar y opinar sin dar explicaciones sobre sus fuentes o sobre los intereses económicos o políticos que defienden. 
Lo importante de esta situación es; cómo prueba la falsedad total de los congresistas republicanos que solo velan por el dinero de sus patrocinadores como la Asociación Nacional del Rifle, (NRA).
En países como Australia e Inglaterra donde hubo masacres por el uso abusivo de armas de fuego, se establecieron restricciones totales a su uso y porte. Los civiles perdieron el acceso a toda clase de ellas –pistolas, fusiles y armas de guerra como las AR-15–; el resultado ha sido visible en la reducción de un 99 por ciento en crímenes.
¿Por qué, entonces, en los Estados Unidos no se puede aprender la lección de esos países en la necesidad de restringir el uso de armas? 
La respuesta simple apunta a que los congresistas republicanos en un alto porcentaje son, ante todo vendedores de armas, patrocinados y mantenidos gracias a los aportes de la industria de las armas y a la NRA, que ellos acuden puntualmente a su reunión anual, aún después de las más desgarradoras masacres como la de Uvalde Texas.
Ojalá los medios de comunicación del sur de Florida aprendieran la lección, pues llevamos décadas escuchando el discurso mentiroso en periódicos, emisoras de radio y canales latinos donde los titulares y el desarrollo de las noticias políticas, se manipulan a favor de los más recalcitrantes representantes de la extrema derecha, desacreditando el trabajo de funcionarios y políticos demócratas. 
Los locutores de las emisoras de Miami irrespetan con chistes de mal gusto a sus contendientes demócratas, a quienes llaman socialistas y comunistas, palabras que representan el demonio para sus oyentes que inmediatamente los descalifican.
Es necesario exigir que estos medios no sigan siendo utilizados de manera irresponsable, abusando del desconocimiento de su audiencia para conducirlos como borregos hacia un abismo que a ellos mismos perjudica, como la demanda al Parole humanitario que tanto los ha beneficiado.
Una cosa, –repetimos– es la libertad de expresión y otra la calumnia, la mentira y la distorsión de los hechos.  
Parece que el verdadero ganador, en medio de esta confusión mental de que hacen gala algunos exilados al destruir la democracia en Estados Unidos, es su fallecido líder a quien dicen odiar.
Aman, estos personajes, apoyar dictaduras como la que pretende Ron de Santis que con disimulo, –mientras importantes ciudades se hunden en el agua– en la noche y sin bulla, firma leyes para destruir los derechos de grandes comunidades como la LGBTQ+, la salud de la mujer y las instituciones fundamentales de la democracia.
Prohíbe libros, trata de destruir la historia y la educación poniendo en la mira a maestros y bibliotecarios, amenaza a quienes opinan distinto e incita al odio racial y antiinmigrante.
Atacar los derechos de la mujer para su cuidado de salud y el derecho al aborto, ademas de promover la venta libre de armas y crear el ambiente de viejo oeste que vivimos actualmente los floridanos, es el resultado de falta de educación de sus mandatarios y el desconocimiento de la historia y del desarrollo a través de ella de los derechos civiles. 
No podemos permitir que esto siga sucediendo.

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