DESDE ARGENTINA
Por Carlos Madama - Buenos Aires, Argentina.
Una nueva aventura comienza
Con cada comienzo de año se renuevan las promesas que le hacemos a la vida; otra vez nos comprometemos a hacer esas cosas que no vamos a hacer, a sacrificar estados de ánimos en pos del prójimo, a saltar de alegría por los logros de tus vecinos y hasta aquella vieja premisa que dice que debemos reírnos de nuestras propias desgracias.
Seamos sinceros: nada de eso haremos, salvo que recapacitemos acerca de nuestro peregrinaje por lo que nos queda de historia.
Hay pequeñas perlas de la sabiduría que pueden guiarnos a lo largo del camino; al reflexionar sobre ellas, podemos encontrar inspiración para comenzar el nuevo año con una perspectiva renovada y un propósito claro.
Mahatma Gandhi pregonaba una frase que decía “Sé el cambio que deseas ver en el mundo” Y es de aquí de donde tenemos que partir…
Es importante saber que no debemos achicarnos ni sobrevalorarnos, la parte que viene (¿Por qué dudarlo?) puede ser todo lo bueno que el destino nos tiene preparado desde hace más de dos mil años; la contemplación del tiempo y del espacio debería ser fundamental para planificar ilusiones y utopías de esas que por parecer imposibles siempre quedaron para una mejor oportunidad. ¿Pero quién decide cuándo es esa mejor oportunidad? Nadie más que nosotros.
La humanidad se ha hecho y formado de personas valientes que un bendito día de quién sabe qué época de sus vidas, decidieron ponerse a trabajar para llegar al objetivo tantas veces postergados por el fenómeno de procastinar, que no es otra cosa que el acto de posponer o aplazar deliberadamente tareas importantes que uno sabe que debe hacer, pero las sustituye por actividades más agradables o irrelevantes a pesar de conocer las consecuencias negativas.
Este 2026 entonces debería ser el primer escalón de la escalera que lleve a la concreción de los sueños, sean fáciles o difíciles, sean alcanzables o inalcanzables, sean o no agradables al corazón.
Es más, ni vale perder el tiempo haciendo balances del año que pasó. Los pensamientos con arrepentimientos por aquello que no se hizo deberían integrar un libro de historia para poder leer cada tanto y aprender lo que no hay qué hacer. Seamos conscientes que estos resúmenes de fracasos sirven exclusivamente para no volver a repetirlos. Esa es la primera parte del cambio.
El trabajo, el amor desolado, las amistades y la vida misma se merecen nuevos soles y nuevas sonrisas para desparramar a los cuatro vientos y generarnos la confianza que el cuerpo pide y que sirve también para demostrar al mundo que nada es imposible cuando la voluntad trabaja a la par de los sentidos.
Cerremos los ojos entonces y viajemos en el tiempo y demostrémosle a Mahatma Gandhi que podemos ser el cambio que el mundo necesita y seamos el ejemplo que todos estamos esperando de este 2026 que hace apenas unos días que abrió los ojos y que todavía no sabe ni siquiera caminar.
Una nueva aventura comienza señores, entremos a ella entonces…







