MUJER NUEVA
Por Noris Capin
La Voz de Dios
El zumbido del viento estremece la tierra, las montañas y los mares, y, como de costumbre, y al finalizar el día, se escucha la voz del Pastor llamando a sus ovejas.
La vibración de Su voz llega desde muy lejos y, aun así, se escucha estremecida.
No obstante, el ser humano no siempre escucha las exhortaciones de Dios. Su voz se pierde en el aire y, en los confines del mundo, se amontonan Sus palabras, sin que se advierta en el aire su clamor entristecido. Está triste nuestro Dios, Todopoderoso.
Están sordos los presumidos, los malvados y los farsantes. Insensibles se encuentran los que ignoran la melodía del Justo y desconocen la sonata del Amado.
La gente no quiere sintonizar sus oídos con el mensaje de esperanza que proviene de Dios. Se han quedado sordos los ricos y los altaneros se han ido de fiesta. Los pobres, se han hecho más pobres y, los desdichados, se pierden en la tribulación y la injusticia.
Para aquellos que se desconectan del cantar del Mesías, el mundo será más oscuro y el resplandor del sol desaparecerá al toque de la indiferencia. El desmemoriado resbalará por su propia falsedad y, sin levantar el rostro, caminará por la senda empantanada en confusión. La cabeza del ausente no se empinará mirando al cielo porque desconoce que el esplendor de Dios es más poderoso que su propia conciencia.
Dice la Palabra de Dios: La tierra ha sido profanada por sus habitantes, porque han dejado de cumplir las leyes, han desobedecido los mandatos, han violado la alianza eterna -Isaías 24:5.
Sin embargo, la voz del Altísimo continúa trasmitiendo su fiel legado por lejanas colinas y bulliciosas calles. De extremo a extremo llega Su Palabra, arribando a los oídos de quienes desean escucharla. La corona del Rey de Reyes se asoma como todos los días saludando a los pueblos con Su mano poderosa. Su manto no se destiñe, ni se llena de agujeros Su túnica inmaculada. Su poderío no ha cambiado y Su misericordia continúa siendo eterna.
Él anuncia por doquier el mensaje de salvación para todos, escuchándose Su voz a través los mares, y en los rincones olvidados del mundo proclama su mensaje eterno: ¡Pueblo mío, no se desvíen de mi Palabra!...
Así dice Su mensaje: presten atención a mis correcciones y yo los colmaré de mi espíritu; les daré a conocer mis pensamientos. Yo los he llamado, los he invitado a venir, pero ustedes no han querido hacerme caso -Proverbios 1:23-24.
El ser humano prefiere no escuchar el anuncio del Santísimo; no quiere cantar la melodía del compositor de todos los tiempos. Han olvidado Sus promesas bautismales y descuidado el respeto al Evangelio.
El mundo está lleno de maldad, de fría falsedad y de calculada hipocresía. Sin embargo, la Palabra de Dios nunca permanece dormida; no sucumbe al olvido la veracidad de su mensaje. Su pregón transciende a lo lejos, como la luz de un faro alumbrando todos los continentes del Universo.
De extremo a extremo, la efusión de Su Santo Espíritu no tardará en reposar en el corazón del hombre. Y aunque, el ser humano ignore la música sutil e inigualable del arpa y desconozca la lira celestial, Dios le permite entender con claridad Su Palabra: mensaje que nunca regresa vacío. Misiva de amor que se extiende de norte a sur y de oriente a occidente, para que toda criatura sepa que Dios es el Rey Glorioso del Universo. El Omnipotente, el que dio a la humanidad a su Hijo, Jesucristo, para que todos vivimos conforme a la verdad que expresan las Santas Escrituras.
¡Despierta, Escucha la Voz de Dios! Escucha la Palabra del Señor en tiempo ordinario: tiempo de renovación personal y unidad con el Padre que está en el Cielo. ¡Cíñanse los cinturones y restauren su alianza con Él!… Pues el Señor afirma y grita a los cuatro vientos: Regresen, hijos rebeldes, pues yo soy su dueño -Jeremías 3:14. Desde el extremo de la tierra los hemos escuchado cantar: ¡Honor al Justo! Isaías 24:16. Amén.
Noris Capin
La voz del Señor es poderosa:
la voz de Dios es majestuosa.
Salmo 29:4

