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MUJER NUEVA

Por Noris Capin

Entre la obligación y el abrazo

Ya llegó el mes de Julio ¡Qué calor! Las hojas de los árboles están tensas, sin el movimiento rítmico del aire, sin moverse o balanceándose debido al calor y a la rapidez del tiempo que no sufre ni se encoge por nuestros sufrimientos. 

Ha llegado el momento de hacer un alto, plantearse una misma que el tiempo no es quien dirige la vida, aunque a veces, el tiempo nos hace perder la calma frente a las obligaciones que nos llevan de vez en cuando al insomnio y a las preocupaciones que no podemos silenciar durante el día.

¡Valga problema ese! el no poder relajarnos cuando el todo en la vida nos reclama descanso para poder enfrentarnos al nuevo día -frescas mentalmente- con toda la energía que requiere alistarse en la cotidianidad de la vida. No hay tiempo disponible para las faenas, yo creo que el tiempo avanza a grandes zancadas frente a nosotras provocando una mirada al reloj que camina fijo e indiferente frente a nuestra velocidad. 

Este año se ha ido volando, las hojas del calendario nos dicen que los días vienen y van sin apuros o demasiado raudos, sin importarle si hay tiempo o lugar para comenzar una buena rutina o dejar que el mismo tiempo nos dicte el porvenir. 

Muchas veces nos olvidamos de una misma, sufrimos ante calamidades y pérdidas, y no sabemos cómo rendir tributo a la persona que cargamos dentro ¡Tú y yo! No dándonos una prioridad para hacer un paréntesis entre las obligaciones y el deber, pero, necesariamente hemos de recuperar nuestra propia esencia, el candor, la vida que no es prestada si no más bien nos pertenece por arriba de los compromisos y convenios. No nos podemos perder entre la fantasía y el juicio, ya que es una forma justa de vivir con los pies sobre la tierra. 

Y no es queja, chicas, no estoy partiendo desde la luz del día sino desde los pensamientos que suelen ser agradables y sanos al despertar, manteniéndolos firmes y regeneradas, recuerden que un hogar feliz vale más que las piedras preciosas, esas piedras que nos dice la Palabra de Dios en Proverbios 31:10—Mujer ejemplar no es fácil hallarla; ¡vale más que las piedras preciosas! 

No obstante, el desear abarcar el tiempo en las manos de otros, debemos consolidar el hecho para tomarnos un instante de vida, de solidaridad con nosotras mismas sin pensar en nadie sino haciendo una suspensión entre la obligación y el abrazo con una misma: con sencillez, sin cargos de consciencia que delimiten el deber con lo rutinario: la familia, el trabajo, las responsabilidades comunes con la pareja, sin que sea un arduo trabajo el poder salir a respirar.

 

Hay, definitivamente, que hacer una pausa, intentar hacer del tiempo un momento para todos sino también para una misma. ¡Detente, por favor! 

He sabido de personas que se excluyen frente a los sueños, lejos de las ilusiones y esperanzas, viviendo más cerca de las preocupaciones y desencantos que causan una huella en el cuerpo y en el rostro. Hay que hacer una zanja entre le dolor y la tristeza, alejarlos como si fuesen frutos prohibidos que no se tocan ni se miran. Muchas veces hay que ponerse un caparazón de hierro para rebotar las cosas que no son de Dios. 

Un momento para mirarnos frente al espejo para estar conscientes que el tiempo pasa dejando estelas que no se pueden remediar. Las cosas buenas que podemos hacer por nosotras mismas son el mirarnos desde adentro e investigar qué es lo que perdura en el alma, qué es lo que tiembla al resucitar la angustia y los malos pensamientos.

Niñas, que en sus mentes siempre haya un balance, una proximidad a la divinidad de Dios, una chispa de armonía personal y un manantial de hermosura. Nuestra belleza es un regalo del Señor para mantenernos fieles a nuestro cuerpo y mente, para sentir que aún existe la muchachita bella, la reina del barrio que Dios hizo perfecta a Sus ojos y aún lo es. Recuerden que todo expira y hay que aprovechar de los frutos cosechados durante la siembra fértil de la vida. Los encantos son una mentira, la belleza no es más que ilusión, pero la mujer que honra al Señor es digna de alabanza. Proverbios 31:30. Amén. 

 

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Noris Capin

No teme por su familia cuando nieva, pues todos los suyos andan bien abrigados.

Proverbios 31:21

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