Mujer Nueva

Por Noris Capin

Veinte años de éxito

Nadie puede considerarse más afortunada y más dichosa que yo, cuando un buen día, a finales del año 2006, la editora del periódico En USA Newspaper, del condado de Broward, Judith Crocker, llegó a mi centro de trabajo con el fin de vender un anuncio a la consulta de médicos donde yo trabajaba. No pienso que haya sido una casualidad o una coincidencia que ella entrara, exactamente, al departamento de administración donde yo me encontraba. La intención era dejar un atado de periódicos en mi escritorio y hablar con la persona indicada para ofrecer a los dueños la oportunidad de circular un anuncio. 
Independientemente yo acababa de publicar mi primer libro “Mujer, levántate! Reflexiones de Apoyo y Crecimiento Espiritual hacía unos meses y estaba atareada con el tema de difundir mi libro en las librerías de Dade County y Broward. Al mismo tiempo, y también en cuestión de un mes de diferencia, comencé a escribir una columna en el periódico de la Arquidiócesis de Miami, La Voz Católica. Judith no tenía idea de que mi libro estaba desfilando por los estanquillos de las librerías cuando llegó a mi oficina, de manera que fue una sorpresa.
Como fugaz respuesta a los designios de Dios, y no una eventualidad cotidiana ni pasajera, el poder de Dios actuó como una estrella caída del cielo, en el momento preciso cuando Judith entro por la puerta. Quedamos, pues, en que yo escribiría una columna mensual a continuación, sin antes ella asegurarse de que yo procediera con lealtad y constancia en mi participación con el periódico. Y así ha sido siempre.
Dicho y hecho, así comenzamos a colaborar juntas Judith y yo, y enhorabuena mi contribución mensual ha transcendido a una amistad que ya lleva quince años. Quince años con Judith, como la abanderada de la comunicación dirigida a la comunidad de habla hispana, ha hecho la diferencia en el éxito rotundo del periódico. Veinte años circulando triunfante el periódico ha llegado a ser el mejor periódico local más leído del Sur de la Florida, acompañada fielmente por sus grandes columnistas y colaboradores. 
Y a modo de un recuento del periódico, Judith me ha dado la libertad de escribir más allá de la inspiración, más allá de los conflictos y los temas delicados a los que yo misma me someto a una inspección general antes de enviarlos, sin objetar o suprimir mis pensamientos, ella ha aprobado todos mis escritos. 
La intención de mi columna es que la Palabra de Dios se divulgue y sea leída, no importa cómo. Mi tema principal es respetar la dignidad de la mujer, exaltar la nobleza, la integridad y su puesto principal en el hogar y la sociedad. Mi obligación delante de Dios es avivar la consciencia y enaltecer su amor propio para llevar una vida plena en el espíritu. Mi misión es que la mujer entienda sus virtudes para corregir sus defectos y amarlos hasta darle la bienvenida a la esperanza y a la fe.
Al conocer a Judith, a su hija y su esposo, que también han sido una parte esencialísima del éxito del periódico, hago constar, que sin la presencia y la determinación de Judith Crocker, su trabajo y su diligencia diaria, su dedicación, su esfuerzo y su lealtad a la comunidad, el periódico no hubiese llegado a donde se encuentra ahora. Gracias le doy a Judith por permitirme participar mensualmente en su periódico. Mis felicitaciones para ella, porque con su pequeña estatura y su gracia sin igual, ha hecho grandes cosas… El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres. -Salmo 125:3