top of page

MUJER NUEVA

Por Noris Capin

Un mundo presuntuoso

Hemos pertenecido a un mundo diferente: un mundo más o menos amable; un tiempo escondido entre los recovecos de las conductas permisibles u opuestas a la sociedad. En otros tiempos, la gente era más prudente, más recatada, mucho más amable. ¿Qué ha pasado? Ahora, la gente habla demasiado sin importarles el daño que puedan hacer.

¿Cómo nos hemos endurecido en espíritu? ¿Cómo es posible cargáramos en nuestro cuerpo rencillas y desacuerdos, protestas y desencantos?

Pero en realidad, el ser humano no ha cambiado nunca, la historia nos recuerda todo lo bueno y malo que ha sido el hombre a través de los años, aunque, ha habido cambios de actitudes y credos para mejorar la raza humana.

Yo me siento anonadada con las generaciones de hoy en día, la falta de respeto, la despreocupación ante los problemas, la apatía e indiferencia por las situaciones de los demás. 

En tiempos difíciles y profundos del corazón, me he quedado patitiesa, expuesta a un vocablo vulgar, burlesco y antiestético. ¿Cómo? 

Ahora que vienen las fiestas, comenzando con el día de Acción de Gracia, debemos mejorar nuestro espíritu interno, ayudar a los jóvenes a salir adelante haciendo reformas agradables e innovaciones espirituales para que ellos sean mejores seres humanos a raíz de la vida presente, conforme a lo que deben aprender para agradarse ellos mismos y a otros. Démosle el ejemplo de simpleza y abnegación por la vida.

Dicen las Escrituras en el Salmo 102:19 lo siguiente: Que esto quede escrito para las generaciones futuras, para que alaben al Señor los que aún han de nacer. 

No podemos caer en el bache de la mala educación: hay que aprender a agradecer las cosas, a saludar cuando entramos a un lugar público, siendo correcto el decir “por favor” y “gracias”. 

Vivimos en un mundo pretencioso, del que dirán, de los logros concebidos, de quien tiene la casa mejor, más cara o lujosa y de las vestimentas compradas en las tiendas de alto costo. 

¡Despierten amigas, sean humildes! La vida se le hará más afable siendo mujeres bondadosas, serviciales y suaves. No vale la pena tener tanta alcurnia, si no lo importante es ser noble, sumisa de espíritu y alma.

Las pretensiones son para los ignorantes que piensan que las cosas materiales tienen peso en el ser humano, que en la balanza de la vida es más importante tener “más” que “menos”. 

Y yo entiendo ese aspecto de la vida, tener más significa vivir mejor, más holgado y, tener carencia de problemas económicos; tener “menos” significa vivir con lo justo en la escasez, en la restricción y en la pobreza. El asunto es aprender cómo vamos a dejar de ser pretenciosas y no mostrarnos que somos mejores que la vecina de al lado o un familiar. 

En este tiempo jubiloso de fiestas y alegrías, podemos tratar de ser más conscientes y caritativas con el prójimo, que no es más que un hermano o una hermana en Jesús. Solo con nuestras acciones y delicadezas podemos estar a la altura de lo que Dios desea de nosotras. 

Dice la Palabra de Dios en el Salmo 100:4-5 lo siguiente: Vengan a las puertas y a los atrios de su templo con himnos de alabanza y gratitud. ¡Denle gracias, bendigan su nombre! Porque el Señor es bueno; su amor es eterno y su fidelidad no tiene fin.

Norys.jpg

Noris Capin

Hay quienes no tienen nada y presumen de ricos, y hay quienes todo lo tienen y aparentan ser pobres.

 

Proverbios 13:7

bottom of page