Mujer Nueva

Por Noris Capin

Oh, Filotea, la voz que te nombra

Dicen algunos escritores que cuando un libro se termina, cuando la ultima palabra decide poner fin a la escritura, les embarga un sentimiento extraño o una especie de nerviosidad o desasosiego, de intranquilidad interna, pero no a mí, yo he sentido una sensación de alumbramiento, de salida a la luz en forma de palabras. Me ha tomado mucho tiempo engendrar las páginas que cada renglón merece, me ha llevado mucho tiempo poner mis sentimientos en orden, hacer cambios, mejorar el sentir y llevarlos hasta la merecida publicación y aquí está mi libro envuelto en fe y en buenos deseos de paz y de intima abundancia. Mi libro Oh, Filotea, la voz que te nombra, ha salido de su escondite y la nota de la autora comienza así…
En este libro se respira el amor y el dolor; nacen y mueren la consciencia y la sabiduría del bien y el mal; se distingue, indiscutiblemente y a todo sentir, la voz del alma: la íntegra palabra en que la inocencia sensibiliza y paraliza la mente, en una singularidad profunda, en una resurrección puesta de manifiesto, donde habitan la desesperación y la impavidez.
Esta obra fue inspirada para enaltecer la vida, para librarla de sus derrotas, pérdidas y sacrificios, para dar paso a la esperanza -quizás pasada por alto-, para entenderla, para salvaguardar la dignidad y las vivencias plenas del espíritu, para compensar los diluvios ignorados y convertirlos en torrentes de agua virginal -llevados a la perfección- en su límpida intimidad. 
Los escritos de cada texto están espaciados en su propia página, floreciendo cada uno en su típico sentir, en un idéntico dolor y en una misma idiosincrasia que resultan ser similares a los otros textos, no obstante todos son diferentes. Trenzadas están las palabras, expresadas en un lenguaje sencillo, de intensa virtud, de idéntica voz, pero al final ellos concuerdan, se enlazan y se abrazan en solidaridad con el amor y el tiempo. 
Estos apuntes revelan alianzas y triunfos acoplados a la consciencia, a la razón, al entendimiento expresado en páginas cándidas, para entender y hacer resurgir los sueños atrapados desde la niñez, desde la juventud y adultez -en una red que nadie percibe, pero se palpa- en total agradecimiento. 
El alma se aplica el galardón de protagonista, de heroína plena; la figura invisible que surge detrás de cada escrito y el tiempo, escudriñando de cerca los sucesos temibles y tiernos para dar paso a la misericordia y a la fe, dando por terminado el abuso, el dolor y la injusticia.
Ese ser imaginario, llevado a la realidad a través del libro de San Francisco de Sales, “Introducción a la vida devota”, pertenece a otro siglo, pero es dado a conocer en la actualidad por su lenguaje estilístico y puntos de vista de otra época, no obstante, el libro de San Francisco sigue estando vigente, efectivo, justamente porque nos hace sentir la presencia de Dios en nuestra vida, conservando su vibración sin igual y la colosal fuerza del magisterio del Padre para ser apreciado por cada ser humano que habita la tierra. 
El libro Oh, Filotea, la voz que te nombra, enaltece, custodia, revela y vive haciéndose escuchar por medio de las palabras que defienden y glorifican la bondad, el amparo, la pasión de existir en libertad, en ideologías válidas y en la fidelidad verdadera del ser.
Este cuaderno no es un libro de poemas, no, no es poesía su género literario, sino más bien es una lectura en prosa, franca y humilde, donde se exaltan la esperanza, los valores del ser humano; es una obra para entender los comportamientos y vivencias universales; son escritos que tocan el corazón del lector hasta convertirlo en victoria -acompañado de una presencia nacida de la integridad y el honor de cada tiempo vivido-, ya que ha surgido desde la honda necesidad de compartirse. Es, en realidad, la verdadera voz del alma, la de un ser iluminado.
Dice la Palabra de Dios en 1 Corintios 2:13 lo siguiente: “Hablamos de estas cosas con palabras que el Espíritu de Dios nos ha enseñado, y no con palabras que hayamos aprendido por nuestra propia sabiduría. Así explicamos las cosas espirituales, con términos espirituales”. 

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