Mujer Nueva

Por Noris Capin

Y en Cristo tenemos libertad para acercarnos a Dios, 
con la confianza que nos da nuestra fe en él.
Efesios 3:12

En el umbral de un nuevo ciclo

Ya estamos en el umbral de un nuevo año y con este nuevo ciclo de vivencias por venir existe una verdadera razón para estar infinitamente agradecidas a Dios.  Un nuevo tiempo para darnos la oportunidad de permanecer despiertas, unidas al cinturón de la fe y la tranquilidad de nuestro ser.  Ya estamos en el umbral de un nuevo ciclo de vida: otro invierno, otra primavera, otro verano y otoño para agradecer todo lo bueno que hemos de recibir.  
Siempre que nos preguntamos al comienzo de un año: ¿Cuántas cosas vamos a cambiar? ¿Cuántas modificaciones personales tenemos en mente para este nuevo año? ¿Cuántas iniciativas de mejoras nos tocarán a la puerta conscientes o de sorpresa? ¿O es que acaso nos vamos a quedar  inmunes a las innovadoras experiencias y cambios que son inevitables? 
Pero en este día he decidido escoger un tema muy enriquecedor que tiene un significado vigente en la sociedad en que vivimos, especialmente para la mujer. Y para iniciar el nuevo año a la altura de nuestra propia consideración y aprecio personal, vamos a reflexionar acerca de cómo podemos realmente estar conformes, de acuerdo y satisfechas con quienes somos para la aceptación del ser.  
Y nos preguntamos: ¿Qué es la auto estima o amor propio? Vamos a ver…
La auto estima o amor propio se define como la apreciación que siente la mujer hacia sí misma unida al respeto íntimo y familiar que supera toda negación y rechazo. Es, a la vez, la validez que emigra desde lo profundo de la persona para hacer posible una vida sin ataduras, una vida plena...
Sabemos bien que, al valorarnos nosotras mismas, conlleva a una entrañable afinidad con las circunstancias de la vida y no deja de ser viable el poder enfrentarse a esos fantasmas del pasado de manera que es posible una reconciliación concluyente.  Nosotras, la mujeres, somos enjuiciadoras de nuestra propia existencia y nos traicionamos cometiendo injusticias queriendo ser perfectas. Somos las peores causantes de nuestra propia fragilidad. 
Amigas, la perfección no existe en el ser humano -solo Dios es perfecto- recuerden que somos vasijas vacías, copas rebosadas de nada y recipientes sin fondo. Pero Dios, sin embargo, nos dotó de mucho más para mejorar nuestra imagen, para que comenzáramos a llenar nuestro cántaro de vida con múltiples finezas y ofrendas. Somos arcillas puestas al horno y si no trabajamos arduamente para reparar nuestros complejos y falta de seguridad en nosotras, no somos nada. 
Dice la Palabra de Dios en el Salmo 139:13-14: Tú fuiste quien formó todo mi cuerpo; tú me formaste en el vientre de mi madre. Te alabo porque estoy maravillado, porque es maravilloso lo que has hecho. ¡De ello estoy bien convencido!
Gracias a los privilegios dados por Dios, somos hijas del Bautismo, que significa en Griego “sumergir” para darnos vida, Él nos ha hecho salir a la superficie para exhalar un aire renovado, límpido y lleno de brío.  Niñas, que esplendidez es saber que Dios nos ha inspirado para emerger desde lo hondo, para nadar con fuerza hacia la otra orilla, para levantarnos, para despertar y ser felices.  Sin embargo no podemos desperdiciar ese caudal que se expone frente a nosotras sin estar listas, sin pedir a Dios, a través de la oración y la fe, sin estar seguras de sí mismas, sin querer hacer cambios que denuncien la imposibilidad, el empeño o lo preciso para salir adelante. 
Hay que tener responsabilidad, entereza, ayuda profesional y familiares para sobrepasar, aliviar e impugnar las tendencias adversas de la falsa imagen e identidad personal.  
Lo más importante, es la afiliación con Dios quien te hará que encuentres a las personas indicadas y ponga frente a ti las herramientas necesarias para aumentar la baja estima, para que crezca y se alce por sobre todas las cosas. Quiérete a ti misma, apréciate y lo demás viene por añadidura. 
Dice la Palabra: No tengas miedo, pues yo estoy contigo; no temas, pues yo soy tu Dios. Yo te doy fuerzas, yo te ayudo, yo te sostengo con mi mano victoriosa. Nos anima a creer Palabra de Dios en Isaías 41:10.
Que todo lo bueno llegue en abundancia en las ánforas de la vida,  para que la paz del Señor permanezca siempre en sus corazones. Amén.    

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Muchas gracias.