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Mujer Nueva

Por Noris Capin

Bienvenidas a un nuevo 
amanecer: 2023

Al final del viejo año, he tenido la impresión de que la vida se acorta, que arribó y se fue como las olas del mar que dejan su rastro en la orilla. No sé a ciencia cierta cómo transcurrieron los trescientos sesenta y cinco días, sin embargo, siento que he vuelto a nacer porque cada día es un nuevo comienzo que se espera con esperanza. Es un tiempo de riqueza, de proyectos, de nuevas intensiones y aspiraciones, de planes a realizar, siempre con la virtud de hacer la diferencia en nuestra vida y la de los demás.
¿Les ha sucedido lo mismo a ustedes? Pienso que Dios nos regala ese sentir que nos inunda al comenzar un nuevo año y nos llena de entusiasmo y amor por la vida. Él nos aviva hacer cosas nuevas, a superarnos de las angustias pasadas y nos hace entender que somos sus criaturas elegidas.
Ustedes y yo experimentamos sensaciones en este nuevo amanecer y nuevos sentimientos que nos invitan a ser mejor seres humanos. Pensamos en las resoluciones y cambios ideados de antemano (ya que sabemos que no todos se llegarán a cumplir) pero, al menos, sentimos esa emoción ilusionada que vive dentro de nosotras cuya alegría nos llevará a la excelencia diaria.
Dios nos extiende el camino antes de llegar a nuestro destino, nos lo despeja de abrojos y alimañas, nos los pavimenta con decisiones sensatas y tangibles al despertar y no dormirnos en las cosas importantes que debemos de vigilar. 
Los caminos a recorrer pueden que sean difíciles y rocosos, llenos de espinas algunas veces, pero, en algún momento, y sin darnos cuenta, vemos la mano de Dios salvándonos apresuradamente. No obstante al pasar por esas sendas, casi a ciegas, y después de cruzar algún que otro río profundo, Dios nos orienta y nos encamina con su inmenso poder guardándonos de todo mal. Porque, Dios, desea lo mejor para cada ser humano que habita en el universo, no obstante no da el libre albedrio para tener libertad y saberla custodiar.
¿Cuántas decisiones serán rechazadas por los hombres, cuántos impedimentos nos cortarán las visiones de un buen porvenir? ¿Cuántos desengaños nos quitarán el sueño o nos cortarán las alas? ¿Es que acaso olvidaremos de ser mejores seres humanos cambiando la idea de que los demás no importan? ¿Quién podrá dudar que en la historia de nuestra vida, todo se reduce a las trivialidades que nosotras mismas vamos componiendo, en nuestro raudo andar, o en breves capítulos sin fin, pero que al final no significan nada? 
En este nuevo año, en que vamos caminando despacio, sin apuros por ser lozano los primeros aires del año, sin esa urgencia que nos desconcierta y nos persigue, vamos hacer un pacto con nosotras mismas tomando cada día por lo que es, esperando siempre lo mejor de nuestras determinaciones y conclusiones, con firmeza. En este nuevo año, en que todo parece ser nuevo, pero en realidad todo sigue igual, yo quisiera que hagamos el esfuerzo por mirar la vida de una manera positiva, sin miedos a cometer un error o transitar inesperadamente por un camino desconocido o habitual, sin vacilaciones e interrogantes, sino con la frente siempre en alto, con dignidad...
Aprovechemos bien el tiempo que Dios nos da, aprendamos a perseguir nuestros planes para el futuro, apliquemos cada oportunidad basada en la verdad y no en la mentira, aprendamos las reglas de la vida para que nadie nos engañe o nos desvíe del buen camino.
Dice la Palabra de Dios en Filipenses 3:12-14 lo siguiente: No quiero decir que ya lo haya conseguido todo, ni que ya sea perfecto; pero sigo adelante con la esperanza de alcanzarlo, puesto que Cristo Jesús me alcanzó primero. Hermanos, no digo que yo mismo ya lo haya alcanzado; lo que sí hago es olvidarme de lo que queda atrás y esforzarme por alcanzar lo que está delante, para llegar a la meta y ganar el premio celestial que Dios nos llama a recibir por medio de Cristo Jesús. 
¡En este nuevo año que comienza, cuanta vida hay por delante!, ¿Cuántas oportunidades nos llegarán de sorpresa? ¿Cuántas promesas tocarán nuestra puerta para avivarnos en la fe, en la justicia, en la honradez de cada hombre y mujer que sigue los mandatos de la ley de Dios o los obvia?
A nosotras nos toca elegir qué camino seguir, qué ruta tomar, qué rumbo adoptar para que Dios Santo vaya delante nuestro como una bandera ondeante o una luz y que así sea.
Eso dice la Palabra de Dios en Filipenses 3:15-16: Todos los que ya poseemos una fe madura, debemos pensar de esta manera. Si en alguna cosa ustedes piensan de otro modo, Dios les hará ver esto también. Pero, eso sí, debemos vivir de acuerdo con lo que ya hemos alcanzado. 
Feliz Año 2023, es mi deseo para todas ustedes y que Dios Santo las bendiga siempre en espíritu y verdad.

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