Argentina,

desconcierto

en el concierto

Por Carlos Madama Hernández
Buenos Aires, Argentina

Dentro del concierto de la política argentina, hay un desconcierto total y los motivos son varios, pero tal vez la mayor preocupación, radique en el informe del Foro de Davos que pone en evidencia los malos resultados de la Argentina contra la pandemia. 
Precisamente, el “Reporte de Riesgo Global 2021” que presentó la organización, dejó mal parada la gestión del gobierno que preside Alberto Fernández por sus saldos sanitarios y económicos.
Un pantallazo rápido, muestra que la Argentina es el quinto país con menor estímulo fiscal (en porcentaje del PBI, no absolutos), delante de México, Arabia Saudita, China y Rusia; que tiene (en resultados negativos porcentuales) la mayor contracción en el crecimiento esperado para 2020; que se ubica sexta en cantidad de muertes por COVID cada 100 mil y tercera en caída porcentual del PBI, atrás de Perú y España y otros tantos “detalles” más como la caída del valor de su moneda, la falta de empleos dignos, los altos porcentajes de inflación, “minucias” que parecen no preocupar demasiado a los componentes del gobierno, que ocupan su tiempo en tratar de solucionar sus problemas judiciales para poder quedar liberados de cualquier cuestión que pueda traerle alguna consecuencia nefasta.
Otra de las claves del desconcierto, pasa por la vacuna rusa Sputnik-V. Como señal de confianza para el pueblo, el mismísimo presidente Fernández y la vice Cristina Fernández, se aplicaron la primera dosis ante las cámaras de televisión y de cientos de fotógrafos, de todos modos, la desconfianza de la gente, pasa por saber por qué Vladimir Putin todavía no se la ha dado y qué es lo que espera para semejante demostración al mundo. 
Todos recuerdan cuando el doctor John La Mattina, ex presidente de Investigación y Desarrollo Global del laboratorio Pfizer dijo la célebre frase “Parece que Rusia está utilizando a Argentina como sitio de prueba para su vacuna”, y a pesar del gesto ¿Voluntario? ¿Irrefutable? de quienes llevan las riendas del país, aquella sentencia sigue dando vueltas por la cabeza de  los indecisos y de los desconfiados.
Pero a pesar de las restricciones impuestas, las dosis llegadas al país, apenas han alcanzado para vacunar a los trabajadores esenciales (médicos, enfermeros) y siguen esperando los voluntarios, mayores de 60 años, que se fueron anotando a través de las redes y que esperan que les llegue el turno. 
Lo que sí, nadie sabe qué va a pasar con la entrega de las vacunas para cubrir todas las necesidades primarios por parte de Rusia, y menos aún con la segunda dosis que según publican las revistas especializadas, todavía no se ha empezado a fabricar. De hecho, en estos días, un avión de la línea estatal Aerolíneas Argentinas, estaba volviendo con apenas unas 200.000 dosis de las 600.000 que fueron originalmente a buscar. Un mamarracho más de tantos.
Y así, con este panorama desolador y mientras los casos de COVID siguen aumentando, el presidente de la Honorable Cámara de Diputados, Sergio Massa hace declaraciones (aplaudidas)  en contra de una amnistía por los casos de corrupción vigentes y es atacado por ex funcionarios oficialistas, no tan casualmente involucrados; el canciller Felipe Solá le manda un saludo a Joe Biden por su asunción (sin consultar) donde dice muy suelto de cuerpo que “Argentina desea fortalecer las relaciones y que se respete a los organismos multilaterales. 
Espera también que no se apueste a la desunión de nuestras naciones como en la etapa anterior” frase que le valió el reto y casi despido de su presidente; y la oposición se sigue peleando para ver quién la conduce y buscando la forma de sacar del medio al ex presidente Mauricio Macri, con quien ya casi nadie simpatiza en su entorno.
En definitiva, el desconcierto es grande, pero en Argentina todo es posible y ya nadie se pone colorado…

Contáctenos: E-mail: enusanews@aol.com / Teléfono: 954-394-6230