Los nuevos locos años 20: “Después
de la pandemia puede venir una época
de desenfreno sexual y derroche económico”

El investigador de la Universidad de Yale Nicholas Christakis dice que en los últimos 2.000 años, cuando las pandemias terminaban, siempre había una fiesta.

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En el año 2024 podríamos entrar en un período de pospandemia, dice el sociólogo, médico y profesor de Ciencias Sociales y Naturales de la Universidad de Yale, Nicholas Christakis.
En su nuevo libro, "Apollo's arrow: the profound and enduring impact of coronavirus on the way we live" (La Flecha de Apolo: el impacto profundo y duradero del coronavirus en la forma en que vivimos), analiza los efectos de la pandemia en la sociedad desde una perspectiva histórica y anticipa lo que puede ocurrir en los próximos años.
Considerado por la revista Time como una de las 100 personas más influyentes del mundo y por la revista Foreign Policy como uno de los 100 mejores pensadores globales, Christakis es una voz respetada en el ambiente académico. Por eso sus proyecciones sobre los cambios sociales y el futuro de la humanidad han tenido resonancia. 
Molesto con la administración de Donald Trump por la forma en que enfrentó la pandemia, el investigador tiene esperanza en que las vacunas nos ayudarán a salir de esta crisis, aunque advierte que la inmunidad grupal no se logrará rápidamente.
Sus investigaciones lo han llevado a argumentar que luego de enfrentar el impacto biológico de la pandemia durante 2021, tendremos que lidiar con las secuelas sociales, psicológicas y económicas del virus por un buen tiempo más, antes de entrar en la época de la pospandemia.
"Si miras lo que ha pasado en los últimos 2.000 años, cuando las pandemias terminan hay una fiesta. Es probable que veamos algo similar en el siglo XXI".
Con el desarrollo de distintas vacunas para frenar la expansión de la pandemia de covid-19, ¿estamos frente al inicio del fin de la pandemia?
Las cosas van seguir mal por un tiempo. Inventamos una vacuna, que es algo milagroso, porque somos la primera generación de humanos que ha sido capaz de inventar, en tiempo real, una respuesta.  Eso nunca había ocurrido en la historia. En apenas 10 meses logramos tener una vacuna. Sin embargo, aún hay que producir cientos de millones de dosis, distribuirlas y, aún más importante, persuadir a la gente para que se vacune.
Al menos la mitad de la población debe vacunarse y eso tardará por lo menos un año, no va a ocurrir más rápido. Mientras, el virus sigue propagándose. Entonces vamos a vivir de esta manera extraña en la que hemos vivido, con mascarillas y cierres, al menos todo el 2021.  Después lograremos la inmunidad de grupo, ya sea de manera natural, porque el virus ha infectado a la suficiente cantidad de personas -con un gran costo humano-, o porque mucha gente se ha vacunado.
Eso es solo la primera parte de un largo proceso, ¿qué sigue después?
Luego tendremos que recuperarnos de los efectos sociales, psicológicos y económicos. Millones de personas están sin empleo o han cerrado sus negocios. Muchos niños han interrumpido su aprendizaje en las escuelas. Y muchas personas estarán de luto. Superar todos estos problemas no será rápido.
¿Ha ocurrido lo mismo en otras pandemias a lo largo de la historia?
Si miras la historia de las pandemias, remontándose miles de años, esto tomará tiempo. Pienso que la actual etapa en la que se encuentra la pandemia se extenderá al menos hasta fines de 2021, luego vendrá un período intermedio y alrededor del 2024 entraremos en la pospandemia.  No creo que estemos en el principio del fin de esta pandemia. Creo que estamos al final del principio.
¿Y qué lecciones podemos aprender de las otras pandemias que hemos vivido en la historia de la humanidad?
Hay muchas. La primera es reconocer que la manera en que vivimos ahora parece como antinatural, como si viviéramos en una época extraña, desconocida.  Pero las pandemias no son nuevas para nuestra especie, son solo nuevas para nosotros. Pensamos que es loco, que es descabellado vivir en estos tiempos. Pero no lo es. 
Lo que pasa es que estamos vivos en un momento en que hay un evento que ocurre una vez cada cien años. Es importante no perder la perspectiva.
Otra cosa es que aunque el virus es realmente malo, ya que mata a cerca de un 1% de la población infectada, no es peor que otros. Podría estar matando al 10%, al 30% de los infectados.  Podríamos estar enfrentando una peste bubónica a nivel global, porque no hay ninguna razón para que un virus solo mate al 1%. Por ejemplo, en la película Contagion, el virus mata a una de cada tres personas. Podríamos estar en ese escenario, pero no estamos.
Sin embargo, estoy molesto con Trump, porque yo y los demás expertos que trabajan en estos temas sabíamos que el virus sería un problema grave hacia finales de enero de 2020.  Y sabemos que el presidente Trump fue informado sobre esto hace más de un año y no tomó medidas. El país tendría que haber estado preparado para hacer un sacrificio compartido por la salud de todos.
Nos tendrían que haber dicho que algo extraño estaba pasando, que nuestro mundo ha cambiado, que hay un nuevo patógeno mortal. Esto es algo que pasa cada cierta cantidad de siglos y tenemos que ser maduros para enfrentarlo.
No somos niños para pretender que esto no está ocurriendo. No tendríamos que haber elegido la negación, como lo hizo el presidente. No podemos mentir sobre el virus, no podemos culpar a otros. De hecho, culpar  a otros es algo típico de las pandemias. Por ejemplo, en las plagas de la época medieval culparon a los judíos; cuando apareció el VIH fueron culpados los homosexuales. 
Siempre ha estado la tentación de culpar a alguien. Es estúpido, es solo un virus que nos afecta.  Una de las lecciones fundamentales de las pandemias en la historia es que se trata de una experiencia humana esencial, que pasa raramente, pero que requiere madurez para enfrentarla. No podemos fantasear con que no está ocurriendo.
¿Cuáles son los patrones que más se repiten durante las pandemias de acuerdo a sus investigaciones?
Los virus no son solamente un fenómeno biológico, son un fenómeno social.  Todo lo que hemos visto en esta pandemia, como la muerte de trabajadores de la salud, ha ocurrido antes. Por ejemplo, en la plaga de Atenas en el 430 a.C., los doctores morían. Durante la plaga bubónica en 1347 las enfermeras, las monjas católicas que cuidaban a los enfermos morían, como está ocurriendo ahora.
Otro patrón que se repite y que ya lo había mencionado antes, es culpar a otros por la pandemia. Los griegos, por ejemplo, pensaban que era culpa de los espartanos.
Negación, mentiras, supersticiones, siempre han estado presentes. Lo mismo que la desinformación. Por ejemplo, todas esas ideas estúpidas que han circulado como inyectarse desinfectante, o que el virus es parte de una conspiración.
Otra característica de las pandemias es el dolor. La gente pierde a miembros de su familia, pierde el sustento, pierde su estilo de vida. Estos son tiempos de dolor. 
También existe una dimensión existencial. Cuando hay una pandemia, las personas buscan el sentido de sus vidas, piensan más sobre el significado moral de sus vidas.  Cuando George Floyd fue asesinado, la gente entró en un estado de ánimo reflexivo. Sus vidas estaban de alguna manera suspendidas por el virus. Es como ir a la iglesia, te pone en un estado de ánimo más contemplativo.
Creo que vimos un poco de eso durante las protestas porque había una conexión más profunda con nuestra propia existencia.
Lo quiero llevar hacia el futuro, ¿cómo será ese período pospandémico?
Cuando logremos la inmunidad de grupo, aunque el virus aún estará con nosotros, su poder será menor. Luego vendrá el período intermedio, donde el impacto biológico de la pandemia quedará atrás, pero aún tendremos que lidiar con el impacto económico y social. Y alrededor de 2024 entraremos en el período de la pospandemia. 
Típicamente en períodos de pandemia la gente se vuelve más religiosa, ahorra dinero, le toma aversión al riesgo, tiene menos interacciones sociales y se queda más en casa. Dejas de ver a tus amigos.
Pero en la pospandemia todo eso dará marcha atrás, como pasó en los locos años 20 del siglo pasado. La gente buscará inexorablemente más interacción social. La gente irá a clubes nocturnos, restaurantes, manifestaciones políticas, eventos deportivos, recitales.
La religiosidad disminuirá, habrá una mayor tolerancia al riesgo y la gente gastará el dinero que no había podido gastar. Después de la pandemia puede venir una época de desenfreno sexual y derroche económico.
Si miras lo que ha pasado en los últimos 2.000 años, cuando las pandemias terminan, hay una fiesta. Es probable que veamos algo similar en el siglo XXI.